pSICORPO

Acompañamiento psicológico

Acompaño a personas con la intención de generar algún cambio en su vida.
Motivadas por un bloqueo o malestar o por el crecimiento personal

La vida puede ser

ligera

pensando

satisfactoria

haciendo

Y emocionante

y sintiendo

Desde que nacemos, poco a poco, muchos factores contribuyen a que perdamos la espontaneidad y la naturalidad con las que llegamos al mundo y esta pérdida,  nos provoca malestar físico y psicológico. ¿Cuánto y cómo te ha afectado a ti crecer dónde has crecido, rodeadx de quién, qué pasaba en el mundo mientras? Todo influye. Tratando de ser valoradxs y queridxs, en casa, en los entornos donde nos relacionamos, nos alejamos de nosotrxs mismxs sin  darnos cuenta. Dejamos de tener claro o confundimos qué es lo que queremos: a qué dedicar nuestra vida, con quién compartirla, con quién no, de qué disfrutamos y de qué no. Y un día, no entiendes qué te pasa, la vida no te llena y ya no sabes qué hacer o cómo solucionarlo. 

Entendiendo estos factores la vida cambia.

No hace falta estar muy locx para pedir un acompañamiento en un momento dado. Es una manera de autoapoyarte también.

El primer paso no es fácil

Decide si empezar este acompañamiento te convence
solo después de una primera sesión sin coste

¿Cómo trabajo? El enfoque

consciencia

atreviéndote a redescubrirte

presencia

dejándote afectar

responsabilidad

actuando

Antes de poder cambiar cualquier cosa, es imprescindible saber cuál es y si en realidad quiero cambiarla. Muchos de nuestros malestares son la señal que nos avisa de que no estamos siendo congruentes con lo que de verdad deseamos. Aún sabiendo que mantenemos conductas que mantienen el malestar, no podemos hacer de otra manera. Te falta información sobre ti que necesitas descubrir para poder ejecutar el cambio que deseas, sea cual sea. Por eso considero la consulta un espacio seguro para redescubrirte.

Parto de la confianza en la capacidad de toda persona para encontrar el equilibrio que perdemos inevitablemente ante las dificultades de la vida. A veces no conseguimos confiar  en nuestros propios recursos Otras veces no nos dejamos ayudar.

Pongo mi atención en la particular manera de cada persona de coordinar sus emociones, su pensar y lo que hace, dónde y con quién. Cuando no funcionan en armonía (pienso una cosa y digo otra, hago como si no me importaras y en realidad te quiero), es decir, en la misma dirección, nos desequilibramos y nuestra salud se resiente. Nuestra capacidad natural para saber qué necesitamos o qué deseamos  y cómo conseguirlo está siendo afectada por distintos factores y encontramos aquí el origen, el motivo que mantiene nuestra dificultad. Para recuperar la armonía tenemos que cuestionarnos ideas que hemos hecho nuestras y no lo son, maneras automáticas de hacer y también de sentir. Hoy,  tu dificultad concreta es la señal que te avisa que hay algo que necesitas revisar. ¿Mostrar ternura cuando a mi me quisieron por ser fuerte? ¿Parar cuándo aprendí a hacer sin descanso para conseguir halagos? ¿Ser feliz cuando aprendí que en la vida todo es sufrimiento? ¿Mostrar mis necesidades cuando aprendí a no crear más problemas de los que ya había en casa? No es fácil, ni verlo, ni hacerlo, pero merece la pena conseguirlo.

A medida que el proceso terapéutico avanza y más nos conocemos, podemos detectar y revisar o desechar maneras de hacer que nos resultaron útiles en algún momento y que hoy no nos dejan madurar, seguir creciendo, o incorporar nuevas maneras acordes con estos aspectos nuestros que vamos descubriendo y que desconocíamos.

Entonces se hace la luz. Ahora sí podemos ver el cambio y en este punto, viendo el camino, lo que queda en ponerse a andar. 

Primero un paso hacia delante, luego varios hacia atrás, probando, tropezando, volviéndote a levantar. Lo que es seguro es que no vuelves a empezar y a cada paso recuperas tu capacidad para restaurar el equilibrio contigo y lxs demás.

Todo es un proceso